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viernes, 1 de noviembre de 2024

Secar


No quiero ser tu amigo, y es muy triste.

Jugaste mi cariño sobre un dado

Que mengua cara a cara, lado a lado:

El tiempo vuela y tú no lo entendiste.


No queda nada en ti de lo que fuiste,

Si había algo que hablar, lo habré olvidado.

Bajo ese sol de invierno acobardado 

Secaron mis palabras ¡Qué despiste!


Secaron de mis versos las falacias,

Secaron de tus ojos mis pupilas,

Secaron los otoños que hemos sido.


Y en los secos meandros se destila 

La tinta casi seca ¡Qué desgracia!

Si por secar, se seca hasta el olvido.


jueves, 9 de marzo de 2023

Segundo Agosto

 

Has roto tu pasado

Manchando lo que es puro

De heridas contra el cielo

Abierto al fin del mundo.


En todo lo que fuimos

Has pisado las ruinas

Si alguna vez sagrado

Fue el amor de una vida.


No hay ya más cataratas

De piedras escondidas

En montes, ríos, valles

Que recorrí algún día.


No queda ya aquel faro

Tampoco aquella ermita

Prestando juramento

A una casa vacía. 


No hay islas que al ocaso

En nubes lo persigan,

Ni guardan ya las playas

Estrellas que me vistan.


No quedan ni latidos

Ni amores de una vida,

No queda ni la luna

Si hasta su luz olvidas.


Quizá así por negarme

Tan sólo se repita

Segundo agosto, brasa

Que bajo el mar crepita.


Cruzando el horizonte

No volverán las islas,

La ermita consagrada

No cantará su misa.


El faro que marcaba

Donde el mundo termina

Se perderá en la noche

Que el corazón habita.


Los ríos y cascadas

Que al cielo precipitan

Encubrirán su llanto

Bordado con la brisa.


De playas que no fueron

Sobre mapas descritas

No cantarán las olas

Arrullos de tu risa.


El eco en sus estrellas

Dibujará en tu vista,

Pero éstos serán sólo

Colores que se enfrían.


Y seguirá llorando

Como un alma que silba

La casa que juramos

Levantar con harina. 


Y seguirás callando

Murmullo de mis días

Los días que no callan

Silencio de cenizas.


miércoles, 21 de diciembre de 2022

Invierno

Aunque este no será mi primer verso

Hoy es diciembre, y llueve todavía.

Un tren pasa, se quiebra por su arrullo

La lluvia, y la desnuda con su brisa,

Acalla en el murmullo el ronco llanto,

La abraza con pasión, después la olvida.

Sé que no es el primer verso que escribo,

Tampoco es esta mi primera vida.


No se pierde en la niebla el blanco y puro

Susurro de una luna que no mira

Si el cálido destello que lo lleva

Varando entre las nubes se vacía

Y deja un eco leve, sin presencia,

De un pálido incoloro cuando vibra:

Son lágrimas que esconden en la lluvia

Las lágrimas que escriben poesía.


No escucho, cuando llora esta tormenta,

Los versos que a tus labios escribía.

Quizá ya se marcharon con sus aguas

Los ríos desbocados de su tinta

Cayendo de este cielo destejido,

Callando una incesante despedida

Al paso de algún trueno en que rebrama

El tren que se despide cada día.


No escucho entre la voz de las mareas

Las olas que dejaron en la orilla

Las viejas voluntades del pasado,

Ni el viento, cuya estela perseguían;

No quedan en la arena ni los pasos

Ni trazos del recuerdo en la pupila,

Tampoco el alma, ciega su mirada

A todo lo que fue y ahora despira.


Y tal vez hoy un último poema

Recuerde que es diciembre, y no lo escriba,

Si llueve en las palabras que no digo

Y llueve bajo el tren, entre las vías;

Y tal vez ya no escriba transparente

Vencido por el tiempo, aunque decida

Perderme en escribir mi último verso

A aquella que perdió mi última vida.



martes, 15 de noviembre de 2022

La última palabra


Ya no me queda nada que decir

Pues ya lo he dicho todo bajo el ruido

Sin que oyeras palabra ni sonido

Ni llanto, ni lamento al escribir.


Ya no me queda más que sonreír

Lejano, indiferente en el olvido,

Y atar del corazón cada latido

Ahogado por la tinta hasta morir.


Ya no me queda nada, salvo huellas

Que llevan donde ya no queda nada;

Y mi alma se resiste a comprender


Que todo se ha marchado a las estrellas,

Que ya no hay luz de luna plateada,

Que no me queda nada que perder.



lunes, 14 de noviembre de 2022

Frontera

 

En Castilla no hay un cielo,

Pues cayó de la tormenta

De mis ojos más violenta

Al clavarse contra el suelo

Con el rayo, a cuyo vuelo

Quedó escrito en la pupila

Un destello donde enfila

Su desgarro en la mirada;

Y aunque ya no quede nada

Queda un ánima intranquila.


Hoy de nuevo este puñal

Hiere el cielo destejido

Y secuestra este sentido

De la vista, que abre en sal;

Mientras cae tras el umbral

Otro cielo más lejano

Que aquel cielo castellano,

De tormenta ya vencida

Cuyo trueno nunca olvida

En la tinta de la mano. 


Nunca dejo de escribirte

Su silencio en poesía,

Si te escribo todavía

Lo que no puedo decirte

Sin distancias, al sentirte

Tan lejana, si en tu frente

Ya ha caído cada puente

Que a tu lado me acercaba,

Si hoy mi letra es sólo esclava

De un suspiro muy paciente. 


En mi voz sigo sincero,

Si tan leve al esperarte

Me susurro bien aparte

Que entre los versos espero;

Y después siento que muero

Cuando te veo besar

Otro cielo de otro mar,

Aunque en el poema calla

Lo que al sentimiento estalla

Y yo no puedo acallar.


Ahora vives por aquel,

Dibujando en la planicie

De emociones la molicie

Que has desatado por él,

Mientras bebes de la miel

De sus labios, y en consuelo

Te refugias en el duelo

Que te aleja en el vacío.

Sólo queda un fuego frío

Donde ayer había anhelo.


En sus brazos tal vez celas

Tan feliz este momento.

Poco importa lo que siento.

Sólo importa que ahora vuelas

Persiguiendo las estelas

Que te llevan al futuro,

Abrazándote al seguro

Cielo en blanco, ni una nube

Que recuerde que sostuve

Lo que sentiste tan puro.


Puede que nunca regrese

Aquella luz que tuvimos,

Si acaso, alguna vez, fuimos.

Quizá mi pluma no cese

De escribirte cuando pese

El murmullo de tu ausencia,

Y tal vez es inocencia

Ensoñar que la distancia

Se recorta en resonancia

De apagada incandescencia.


Esperanzas que no importan

Cuando tal vez ya me olvidas.

Sé muy bien que en otras vidas

Otras estrellas aportan

Otra luz, y aunque me cortan

Como rocas afiladas

Estas letras escarpadas,

Ya no sangro cuando escribo

Silencioso el verso esquivo

De las lágrimas veladas.


Ya no escribo cuánto añoro

Sostenerte entre mis brazos

Dibujando entre los trazos

De tu rostro, en este coro,

Tu sonrisa, que atesoro

De un recuerdo tan querido;

Sólo escribo en el olvido

Lo que pierdo al recordarte

Porque no podré olvidarte

Aunque ya te haya perdido.




sábado, 12 de noviembre de 2022

Otra vida


Volvamos a bailar en las estrellas

Que llegan cuando ya se fue la muerte

Y brillan para que yo pueda verte

Etérea, si tan solo sigo huellas.


No culpo en esta tenue luz de aquellas

Centellas que no comparten mi suerte,

Pues sé que tal vez no vuelva a tenerte

Brillando entre mis brazos, si son ellas


Las ramas que te acunan si te miro,

Los fuegos que iluminan tu contorno

Ajenos a mi sol y a mi suspiro.


Bailando en las estrellas me retiro

Tan leve en este viaje sin retorno

Tan lejos de tu luna en cada giro.



sábado, 5 de noviembre de 2022

Abismo


Todo esto, para nada.

Romperme en esta voz en que vacía

La esperanza soñada

El corazón, cada día

Matándome, escribiendo poesía

Como último destello

De un ascua que te llama en resistencia

En cada verso bello

Rezándole a la ausencia,

Al eco del silencio, la inclemencia

Que guarda tu distancia,

Tu pálida distancia, tu astro frío,

Antaño resonancia

De este cálido brío,

Voluntad que hoy sostengo en el vacío.