Hoy vuelvo a descender desde mi torre
Bajando cada puente del castillo
Cruzando los umbrales que me llevan
De vuelta entre los pasos del camino
Que frágil recorría sin un rumbo
Y fácil me llevó a ser peregrino
Donde antes sólo había un vagabundo
Sin tiempo, sin hogar y sin destino.
Y aunque hoy vuelva a escribir en la libreta
Palabras que caerán en el olvido
No escribe aquel poeta la inocencia
Pasada entre las letras de lo escrito,
No miro en las estrellas de otro cielo
Ni guardan otros ojos lo que digo
Si toda llama nace de este fuego
Más leve, más humilde, más amigo.
Persigo entre las sombras cada vela
Que leve me despeja del abismo,
Y veo en soledad la compañía
Del sueño y despertar en uno mismo;
Recorro este sendero mientras llueve
Bordando un firmamento entretejido
De todas esas almas que a lo lejos
Me guardan cuando ya se han despedido.
Regreso caminando en estas aguas
Y veo en mi reflejo un espejismo
Si ya no queda nada que ayer fuese
Ni quedan ya las horas que haya sido;
Y viajo, pero no camino raudo
Ni pierdo de mi vista lo perdido
Si todo lo que fui duerme en el cielo
Y duerme el manto etéreo en mi cobijo.
La fuerza que me empuja no es el viento
De un tiempo que camina detenido
Pues hoy sólo camino en las estrellas
Velando en el lucero más querido;
Hoy soy la libertad de lo que siento
Y soy mi libertad en lo que escribo
Regreso al mundo, libre del pasado
Antaño vagabundo, hoy peregrino.