Escriben las novelas como en sueños,
componen las canciones sin autores,
dibujan las pinturas sin diseños
y omiten del teatro los actores.
Sus cartas nunca llevan remitente,
sin alma sustituyen compañeros,
deciden con un juicio dependiente,
trabajan sin cobrárselo en dinero.
No dudan, siempre actúan al momento
inmunes al cansancio, al sentimiento,
al duelo y a la falta de energía.
No crecen: se dilatan en su plano.
No tienen voluntad, no son humanos,
ni tiempo, luz, o amor: sólo son IAs.