Otra vez, manía oscura
En la fosa caes tan bajo,
Otra vez todo el trabajo
Al capricho no perdura,
otra vez es la insegura
Viga eterna del vacío
El sustento de mi brío
Carcelero de cristal,
Otra vez me vence el mal
Que atormenta al niño mío.
Otra vez pido a su cielo
El perdón que he destruido,
Y en el llanto va el olvido,
Y en el grito, mi desvelo;
Otra vez le imploro, anhelo
Que repare lo bordado
Entre estrellas anudado
Entre llamas crepitante
Y en cenizas al instante
Reducido y profanado.
Aquí viene su respuesta:
—No fustigues padre, el mundo
Que creó aquel vagabundo,
Ni renuncies la dispuesta
Voluntad, pues es honesta
Si en el tiempo va la edad
Más pequeña nimiedad,
Y esquivando tu razón
Te comprendo, si el perdón
Pronto va en la voluntad.
Suelta el látigo, si entiende
Quién será el único dueño
Este frágil, breve sueño
De tu vida, pues ofende
Ver el hilo del que pende
Sobre tu cabeza, espada
De Damocles, más no es nada
Que te pueda acobardar:
Eres rey de este lugar
Y eres luz en la velada.
Sé el que en lágrimas escribe
Enjugadas sobre el verso,
Y conjuga el universo
Que has creado y del que vive
Cada historia que concibe
Entre líneas tu libreta
Escapando de esta treta
Del demonio en las tensiones
Que a las puras intenciones
Ya sanaste, buen poeta.
Quedará sólo en tu mano
Ser el nuevo amanecer
En la noche de tu ser,
Resurgiendo más humano
Si rechazas lo profano
De aquel pozo y sus espinas;
Ya escapaste de sus ruinas
Y ascendiste renovado
Contra todo tu pasado
En las ascuas mortecinas.
Nunca olvides que este ahöra
Sólo es una disonancia,
Y recorta la distancia
A este cielo que te llora,
Pues la llama es indolora
Si no existe algún dolor
En el más tierno calor
De las letras más sinceras,
Si no importan las esperas
Cuando vives por amor.
