Yo sé que hay un camino de luz pura
Etéreo recorrido hacia el ocaso:
La vida, casi llena paso a paso
De un fuego peregrino que la salva.
Yo sé que va hacia un cielo rojo y malva,
Frontera de este sueño, sin retraso;
Y siento cada paso más escaso,
Y siento mi locura más oscura.
Mas sé que este camino no me engaña
Si al verlo en oro brilla deslumbrante,
Tan pronto envejecido, pronto ajado;
Pues yo sé que esta vida es tan extraña,
Un sol que se consume en un instante,
Y el color de la muerte es el dorado.