Has roto tu pasado
Manchando lo que es puro
De heridas contra el cielo
Abierto al fin del mundo.
En todo lo que fuimos
Has pisado las ruinas
Si alguna vez sagrado
Fue el amor de una vida.
No hay ya más cataratas
De piedras escondidas
En montes, ríos, valles
Que recorrí algún día.
No queda ya aquel faro
Tampoco aquella ermita
Prestando juramento
A una casa vacía.
No hay islas que al ocaso
En nubes lo persigan,
Ni guardan ya las playas
Estrellas que me vistan.
No quedan ni latidos
Ni amores de una vida,
No queda ni la luna
Si hasta su luz olvidas.
Quizá así por negarme
Tan sólo se repita
Segundo agosto, brasa
Que bajo el mar crepita.
Cruzando el horizonte
No volverán las islas,
La ermita consagrada
No cantará su misa.
El faro que marcaba
Donde el mundo termina
Se perderá en la noche
Que el corazón habita.
Los ríos y cascadas
Que al cielo precipitan
Encubrirán su llanto
Bordado con la brisa.
De playas que no fueron
Sobre mapas descritas
No cantarán las olas
Arrullos de tu risa.
El eco en sus estrellas
Dibujará en tu vista,
Pero éstos serán sólo
Colores que se enfrían.
Y seguirá llorando
Como un alma que silba
La casa que juramos
Levantar con harina.
Y seguirás callando
Murmullo de mis días
Los días que no callan
Silencio de cenizas.