domingo, 23 de agosto de 2026

El ancla


El tiempo se detiene si te marchas.

Su aguja es sólo un remo en la bañera.

Las lágrimas se sienten como escarcha.

El sol se ha congelado en las vidrieras.


El tiempo ya no corre, solamente

desangra poco a poco su final.

No corre, ni camina, porque siente

que abraza tu recuerdo de cristal.


El tiempo ha tropezado en un descuido

rompiendo en mil pedazos el olvido

clavado al horizonte en tu mirada.


El tiempo se ha dormido en los andenes.

El hueco en nuestra cama lo contiene

suspirando tu voz a bocanadas.