jueves, 29 de febrero de 2024

Un alma en siete bolsas


Un alma, sólo un alma en siete bolsas

Se esfuma bajo el peso de un viajero

Abierta en el carmín descolorido

Del blando cascarón contra el acero. 


Un grito, sólo un grito de la nada

Se enhebra en el ojal de fondo negro

Crepita entre la aguja y cada rueda

Clavando a contratiempo su sendero.


Un rostro, sólo un rostro que contempla

El pálido dolor de otro silencio;

Relumbra entre los ojos una llama

Y el alma deslizando bajo el fuego.


¡Ay, pobre del que habita en aquel rostro!

¡Ay, pobre del que fuese aquel barquero!

Hoy eres el verdugo involuntario

Del alma que has segado sin quererlo.


Un alma, sólo un alma en siete bolsas,

Fantasma que atormenta otro recuerdo,

Condena de las manos inocentes,

Vestigios de quien vive casi muerto.