viernes, 14 de agosto de 2026

Mendigo


Fantasma del asfalto impertinente,

de vista emponzoñada, de alma oscura,

torcido corazón de roca dura

y rayo de amargura disidente.


Patena de alquitrán sobre la frente

comulga aparentando ser humilde

usando sus espinas como tildes

y el barro deslizando entre los dientes.


El fondo de sus ojos yace muerto,

igual que el fondo negro en su garganta

y el cuerpo miserable, medio vivo.


Su rostro, siempre ajeno, es un injerto 

cosido sobre el hoyo que atraganta

al huérfano del mundo, sin motivo.