Junio ha sido un buen mes
Lleno de bohemia y amistades
Que van y vienen, pues
Yo soy de soledades
Vagabundo entre letras y verdades.
Junio ha sido un buen mes
Lleno de bohemia y amistades
Que van y vienen, pues
Yo soy de soledades
Vagabundo entre letras y verdades.
Un cajón lleno de rimas
Dedicadas al pasado;
Esa es otra poesía
De otro cielo ya olvidado.
Recogiendo alguna lira
Que a la vista se ha quedado,
Entre lágrimas me mira
Un poeta abandonado.
Ya no sé cómo escribía
Vagabundo de mis manos,
Si mis manos hoy dirían
Que otro tiempo ha despertado.
Aquel tiempo fue la espiga
De este trigo renovado
Por el ascua renacida
De mi sol, por fin hallado.
Cada hora me separa
Del calor de nuestros labios
Mientras vuelo en el abismo
Recorrido a medio paso,
Y buscándote en la noche
De tus ojos estrellados
Duerme azul en mis pupilas
Ese océano soñado.
Acunado por tu cielo,
Amainado en mi regazo,
Ahora duerme un sol eterno
En tu rostro despejado;
Y tentando al leve fuego
Que en la costa torna faro
Se desprende de algún sueño
(Entre nieblas señalado)
La caricia del deseo
Avivándose en mis manos.
Ya te escribe entre las líneas
Del romance enamorado
Un poeta cada estrella,
Y al oído susurrado
Cada verso del poema
Sobre el lecho suspirado
A tu rostro, firmamento,
En que posa cada trazo.
Escondido en tu sonrisa
Medio rostro ha desvelado
Disipado en tus mejillas
Mientras duermes en mis brazos.
Por esos ojos negros me he perdido
Si miran sobre un cielo que ha eclipsado
Al roce de tu noche, abismo amado
Llevando el pensamiento hasta el olvido.
Negro, color profundo y tan querido
Tan vivo en cada verso desvelado
Que al trazo de tus ojos se ha bordado
Llevándose consigo cuanto he sido.
Y vuelvo a renacer en esa noche
Lejana y muy cercana al sentimiento
Efímero y eterno en el instante
Que roba algún destello como broche
Vestido en tu pupila tan brillante
Y oscura, misteriosa a cuanto siento.
La inspiración que parece
Un fantasma bajo el día
El escéptico diría
Que es el viento entre las ramas,
En su ronca melodía
Susurrándome las veces
Que soñé con tu ventana,
El que tan grácil se mueve
En la pluma desatada
Floreciendo en poesía.
Y yo sé que no es el viento,
Sino el mar de tus suspiros
Que acaricia mi cabello
Y me arrulla en su destino,
Sometiendo en aire bello
La canción de algún soneto
Embravecido.
O quizás rayo de luna
Despertando en los cristales,
Recorriendo los pasillos
Desvelado como un ángel
De una efímera hermosura;
Y el poeta, prevenido,
Canta en un coro distante,
Y dibuja con la pluma
Su contorno argentino.
Ese espectro de la luna
Es la luz que en tus pupilas
Se pasea alegremente
Por jardín de noche pura;
Tal estrella trae mis líneas
Descansando sobre el lecho
De las flores, que en mi frente
Recorre hasta tu pecho.
He venido a este bar
Alegre de vivir esta experiencia,
Para participar
Del poema, la esencia
Que surge en la conjunta incandescencia.
La gente está charlando
Ajena a desvaríos de mi luna;
En las horas, remando,
El reloj es la cuna
De un tiempo al que no tienta aguja alguna.
Una voz se levanta
Visible a los oídos de la audiencia
Y su espíritu canta
Llamando en impaciencia
El eco de poética presencia.
Las luces brillan leves,
Y son los escritores conocidos
En las instancias breves
Destello prevenido,
Heraldos de un poema enaltecido.
Yo soy el escritor
Poeta de una lira colorida
Trazando mi valor
En cálida bebida
Que eleva una sonrisa renacida.
Es dulce fantasía
Que rápida se agita en la botella
Fingida en poesía;
Tan valiente estrella
Alcanza a iluminarme en lumbre bella.
Las letras que se escriben
Volando en el papel de mi libreta
Los aplausos reciben,
Tejiendo la silueta
Del verso que me clama a ser poeta.