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martes, 15 de julio de 2025

Luces Zodiacales

 

No quería escribirte

ni liras ni sonetos

porque tengo más miedo de llorarte

del que tengo a morir. 

He viajado entre fotos

trepando por los días ya tachados

a un mundo extraterrestre

que llamábamos “Nueva Poesía”.

Veía nebulosas en tus ojos,

tus estrellas lloviendo

sobre una luna tímida

jugando entre las nubes de tormenta.

Veía dos siluetas de una noche,

sus manos enlazadas,

después de evaporar

los ríos y las calles

de la ciudad dormida

hasta el amanecer,

robándole a las sombras su silencio.

 

Ayer me preguntaron si te quiero.

No supe responder. Maldita sea.

Te quise como nunca quise a nadie.

Decía estar casado 

con todas las estrellas.

Escribía por ti,

escribí cada verso

como alguien renacido

de un útero que al fin me merecía.

Escribí como pude, 

todo lo que pude, 

sabiendo que tu sangre era mi tinta.

Eras un trazo escogido.

Te escogí tantas veces.

Y si hubiera otra vida 

volvería a escogerte. No lo entiendes.

 

No quería escribirte más. Supongo

que no tengo remedio.

Soy poeta por ti. Fuiste mi trazo.

Pero ya me da igual. 

Ya quiero pasar página

y evaporar mi fuego a quemarropa

como el cañón del rayo al suicidarse;

sacarme el corazón a escopetazos,

lavarlo con lejía

y dejar de buscar como un imbécil

tus luces zodiacales.

 

El medio paso no era la distancia,

sino el nudo que unía

tu negro firmamento con mi tierra:

la lluvia, el petricor, 

el agua de la calle

entrando en mis raíces

como un eco del cielo

que hoy te llora en cometas. 


jueves, 12 de junio de 2025

Restos del Juicio

 

¿Eres deliberadamente cruel?

 

¿Disfrutas rebuscando entre las fosas

los restos de poetas innombrados

rompiéndoles los huesos y sorbiendo

el tuétano, raíz desencarnada?

¿Aunque griten, y lo hagan suplicando,

temblando hasta rasgarse las costillas,

dejando al descubierto

como un cerdo colgado boca abajo

el hueco que tú ocupas?

 

¿Absorbes de esa poca humanidad

la misma que careces?

 

¿Es este tu alimento?

¿Acaso te alimentas de crueldad?

¿O sólo es el colmillo venenoso

que punza tus heridas?

 

Poco importa que sea

otro poeta imbécil, proclamado

guerrero de la paz.

La poesía, dices,

es un arma cargada de futuro.

¿Pero qué sabrás tú de poesía

si no tienes clemencia,

y fusilas impune

a todo el que se acerca a tu alambrada?

 

Tu voz es una bomba

de construcción masiva,

pero en tu boca escribes cataclismos.

Decides ser volcán,

y arrasas las ciudades del amor

en flujos piroclásticos, veneno

de un odio que no entiendo.

 

Sólo eres la ironía de un castigo.

 

Llegados a este punto, me da igual,

apenas te conozco.

Prefiero que apuñalen las miradas,

prefiero que desuelles mis pupilas,

que arranques su aureola

y tragues el acero,

el mismo que fundiste,

antes de ser Pompeya

en la fractura abierta a tu Vesubio,

jardín petrificado

del amor que tú no entiendes.


jueves, 13 de marzo de 2025

Tercer aniversario


¿Quién era yo, mi amor?


Un poeta no es poeta sin ti,

Por eso no hay poetas.

Hay sólo imitadores, 

Actores de una escena de tu ausencia

Hablando en otro rostro.


Pintaba el corazón entre poemas

Diciéndome escritor...

¡Quién era yo si no te conocía!

Dos ojos despuntando en la madera,

Un rayo que se quiebra en la cortina,

La lengua de una vela.


Ahöra te conozco,

Ahöra te conozco y soy poeta. 

Quizá yo sea el último, 

Tal vez incluso el único, no sé.

Pero no soy actor de tus ausencias

Ni máscara, cortina, ni madera.

Soy yo: mi identidad junto a la tuya.


Este algo sólo nuestro es lo que somos, 

Este algo, sólo nuestro.