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lunes, 5 de junio de 2023

En blanco


Quizá no entiendo bien lo que sucede,

Quizá sólo me pierdo en entenderlo,

Tan ronca voluntad con poco puede

Si no puedo escuchar ni puedo verlo,

Y pronto en el abismo el alma cede

Y tarde me despierto a contenerlo;

Ceguera que deslumbra silenciosa,

Martirio de no hacer ninguna cosa.


No lucho contra el tiempo, ni respondo

A tientas a su rápida llamada,

No lucho en la desidia de mi fondo

Ni dejo que se escape hacia la nada,

No lucho, ni me rindo, ni me escondo,

Es tregua belicosa, paz armada,

Sordera que estremece un blando trueno

Tan lento recibido, ya sereno.


Espero en esta piedra alguna llama,

Un rastro, algún retazo que dé auxilio

Al alma que yaciente en esta cama

Deshace cada forma en este exilio,

espero en esta celda que derrama

La dulce libertad, el reconcilio

Del tacto contra el golpe que no duele

Ardor en cada noche que desvele.


Y sé que en el final la llama llega

Como una salvadora renacida

Brotando de la fuente con que riega

La misma voluntad que fue perdida;

Y temo que me llegue antes la siega

Tan cerca a germinar en esta vida,

No sea así el color de mi sentido

El blanco regresar que es el olvido.



lunes, 12 de diciembre de 2022

A través del espejo


Qué extraño es el reflejo en la laguna

Tan puramente clara y apacible

Más cálida y tranquila que ninguna

Oculta entre las líneas, invisible,

Si nace de una risa por la luna

Un eco murmurado inconcebible

Al roce inesperado de la pluma

Rompiendo este reflejo entre la espuma.


Qué suave es el descenso que conlleva

Abrir en estas aguas el profundo

Abismo de los astros, cuya prueba

Es el umbral que anuncia el inframundo;

Extraño descender, si al tiempo eleva

El verso en este deshacer rotundo,

Ruptura de este cuerpo con el alma

En la pequeña muerte, dulce calma. 


Qué bravas romperán todas las olas

Tan altas, coronando en una torre

Brillando sobre un campo de amapolas

Teñidas al color que el sol recorre

Si rompe el horizonte, si caen solas

Y el astro con su beso las socorre

Bañando cada cresta en otro rayo

Siguiéndole la noche en su desmayo.


¿Qué guarda lo que rompe cada nudo

Si ya no queda línea desatada,

si todo desvanece en este mudo

Y extático estallido hacia la nada?

¿Acaso es lo que ya rompió el agudo

Cincel que dio tu forma deseada

Al toque en cada surco que te abra

Rompiendo de la voz cada palabra?




lunes, 31 de octubre de 2022

La maldición de la tinta negra


Se escribe en tinta negra lo que guarda

La noche golpeando los cristales

Teñida de tormenta en nube parda

Salvaje por relámpagos que tales

Temores me suscitan, y no tarda

En dar contra mi sueño en estos males

El rostro de una amarga pesadilla

Tan lívido, e inmóvil, mientras chilla. 


El grito que me alcanza en ese instante

Rompiendo mi garganta en estallido

Al verlo tan cercano y tan distante

Mirando en el cristal descolorido

Me deja bien confuso y vacilante

Si tal vez me ha engañado algún sentido,

Pues otro rayo alumbra la velada

Y miro en el cristal: allí no hay nada.


Me acerco a la ventana, de reojo,

Y escucho como brama la tormenta

Quebrando el huracán con gran enojo

Los huesos de otro rayo que le enfrenta

Y se abre de repente aquel cerrojo

Mezclándome en escena tan violenta;

Entonces, como alguna mano muerta,

De un pálido amarillo, abre la puerta. 


Abriendo bien los ojos, y cerrando

La herida en el cristal de mi ventana

Me acerco hasta la puerta aún temblando

Cantando contra el viento alguna nana,

Y veo el rostro gélido, mirando

Inmóvil, con su vista fija, plana

Oculto tras el marco. Yo me aferro

Al pomo, mientras de un portazo cierro.


A término de un gesto tan veloz

Escucho tres latidos inseguros

Helándome la sangre en miedo atroz,

Llamando nuevamente, más oscuros

"Ábreme Iván", susurra alguna voz

Tentando mi respuesta a sus conjuros:

Me acerco, y abro, y veo en el umbral

El rostro que acechaba en el cristal.


Torciéndose en extraño movimiento

El trémulo contorno me estremece

Si oscila entre la risa y el lamento,

Si más lo miro, y más la noche crece;

Entonces, de este abismo en el momento

El rostro del Demonio se aparece

Llevándome consigo hasta el Infierno:

Allí escribo este poema sempiterno.


Que Satanás se apiade de aquel alma

Leyendo en estos versos que aquí he escrito

Pues todo aquel que lea de mi palma

En tinta negra quedará maldito,

Y sólo al escribir hallará calma

Ya que es el pasatiempo favorito

Del Demonio, en la noche más sombría,

Tentar en los poetas, poesía.


Iván, Cornetilla del Infierno

viernes, 26 de agosto de 2022

El Héroe

 Alguna vez pasaban peregrinas

Las horas que se ataron al vacío

Vagando sin hogar entre las ruinas

Del yermo vivo, cuerpo ya baldío;

El alma abandonada en las espinas,

El brío despojado de albedrío,

Y un niño temeroso en desconfianza

Cautivo sin consuelo ni esperanza.


Tan lejos del umbral y tan cercano

Sentía el canto alado de algún ave

Un cisne coronado, más que humano,

Un ángel que brillaba en aura suave

De luna, y descendió al lecho profano

Llevándome en su abrazo sobre el grave

Paisaje que imperaba mi amargura

Cruzando así el umbral de mi aventura.


Primero vacilante por alguna

Temida consecuencia de perderme,

Luché una y otra vez contra mi cuna

Alzando por mi voz a aquel que duerme,

Formé un precioso hogar junto a la luna

Y viendo al niño, comencé a quererme;

Fue el rayo finalmente sometido

Y el tiempo, que ya daba por perdido.


En mi ánimo me vi precipitado

A dar en sacrificio mi lamento

Dejando atrás el eco del pasado

Por ver en el futuro movimiento

Incierto en renunciar a mi astro amado

Aquel al que ofrecí mi último aliento;

Entonces renací en el elixir

Heroico en la promesa de vivir.