Recuerdo todavía
Que fuimos dos viajeros
De algún lugar sin alma
Al norte, en el descenso
Que surcan los caminos
Abriéndose al silencio,
Quebrando los temores
En ese viaje incierto.
"¡Observa aquella casa!"
"¿Dónde irá este sendero?"
"No hay nadie en esta calle
¿Será fantasma el pueblo?"
A todas las preguntas
Te respondí sincero
Que era nuestra aventura
Enfrentar este miedo.
Un pobre peregrino
Llegaba, más o menos,
Cuando cae del ocaso
Un bosque más siniestro.
Nosotros, inocentes
Pensábamos en juego
Macabro si mañana
¡Tal vez hubiese muerto!
Aquella tierra extraña
No fue aquel viaje entero
Pues fuimos más al norte,
Buscando ir aun más lejos.
Allí nuestra aventura
Cambiaba, cuando luego,
Tras esta travesía,
Salimos del infierno.
Tan plácida a mi lado
Te hallabas ya durmiendo
Cuando en alguna nube
Emprendimos el vuelo.
¡Tan alto nos llevaba!
¡Tan grácil el ascenso
Que raudo recorría
Sobre los pensamientos!
Tan dulce despertaste
Como flotando entre estos
Molinos de la niebla,
Caminos en el viento;
Y yo sólo admiraba
La luz de un rostro pleno
Brillando fascinada
Ajena a todo tiempo.
Tan sólo fue un instante
Umbral de este momento:
Sobre las catedrales
Cayó nuestro regreso.
Hoy guardan en sus arcos
Como un suspiro inquieto
Los pasos que en las nubes
Robamos de su cielo.