Suspiro de mi pecho bajo el velo
Palabras que se exaltan en su guerra
Si al llegar a mi boca, las entierra
Dejando una sonrisa por señuelo,
Y de nuevo, golpean en su celo
El dorso de la puerta mientras cierra
Al pulso del latido, que se aferra
Al trueno de su ariete contra el cielo.
Más lo callo, más siento que acelera
Dispuesto a abrirme todos los cerrojos
Y darle rienda suelta a su torrente;
Mas callo y te sonrío en esta espera
Gritando a viva voz bajo mis ojos
El pulso que te llama intensamente.