viernes, 26 de agosto de 2022

El Héroe

 Alguna vez pasaban peregrinas

Las horas que se ataron al vacío

Vagando sin hogar entre las ruinas

Del yermo vivo, cuerpo ya baldío;

El alma abandonada en las espinas,

El brío despojado de albedrío,

Y un niño temeroso en desconfianza

Cautivo sin consuelo ni esperanza.


Tan lejos del umbral y tan cercano

Sentía el canto alado de algún ave

Un cisne coronado, más que humano,

Un ángel que brillaba en aura suave

De luna, y descendió al lecho profano

Llevándome en su abrazo sobre el grave

Paisaje que imperaba mi amargura

Cruzando así el umbral de mi aventura.


Primero vacilante por alguna

Temida consecuencia de perderme,

Luché una y otra vez contra mi cuna

Alzando por mi voz a aquel que duerme,

Formé un precioso hogar junto a la luna

Y viendo al niño, comencé a quererme;

Fue el rayo finalmente sometido

Y el tiempo, que ya daba por perdido.


En mi ánimo me vi precipitado

A dar en sacrificio mi lamento

Dejando atrás el eco del pasado

Por ver en el futuro movimiento

Incierto en renunciar a mi astro amado

Aquel al que ofrecí mi último aliento;

Entonces renací en el elixir

Heroico en la promesa de vivir.