viernes, 4 de noviembre de 2022

Lázaro


Llegaste en un momento tan extraño

Cuando era sólo un ascua mortecina

Atado al corazón por una espina

Clavada por la rosa del engaño.


No quise nunca hacerte ningún daño

Si yo siempre viví en aquella esquina

Y tú trajiste el astro que ilumina

El paso de un peldaño a otro peldaño


Llevándome noviembre al firmamento

Cediéndome la luz de las estrellas

Que en marzo fueran fuego colorido;


Y tal vez te marchaste con el viento

Dejando tu camino entre las huellas,

Y yo siempre sabré que te he querido.