miércoles, 9 de noviembre de 2022

Evaporar un fuego helado

 

Yo quisiera encender

Tan leve en la tormenta que nos llora

La hoguera del querer

En esta última hora

Llamando a tus silencios, incolora.


Encender una hoguera

Tras verla despirar en la tormenta

Y soñar cuanto era

Es tan solo la lenta

Voluntad de una brasa que me tienta


Ajena a cuanto fuera

Ardiendo vigorosa en el momento

Cuyo retorno espera

Rebelde contra el viento

Sin darse por vencida en el lamento.


No es un brillo sincero

Si ya no busco un astro incandescente,

Si ya nunca te espero

Escribiendo paciente

Poemas que se tienden como puente


A tu rostro distante,

Tu luz viva, tu luna amada; pero

No enciendes el instante,

Y tal vez ya no quiero

Arder contigo, si en tus brazos muero.


La fría consecuencia

De haber dado este salto en el vacío,

De perder tu presencia,

Desterrarme en el frío

Yermo incierto de ausencia, tan baldío,


La pago con el alma

Si arrojo sobre el ascua mortecina

El eco de tu calma,

Y la pluma ilumina

La lumbre en otra noche que termina


Sin una sola estrella

Que brille como el fuego en el que avivo

Esta voluntad bella,

Este puro motivo

Visible sólo al verso que te escribo.