Yo quisiera encender
Tan leve en la tormenta que nos llora
La hoguera del querer
En esta última hora
Llamando a tus silencios, incolora.
Encender una hoguera
Tras verla despirar en la tormenta
Y soñar cuanto era
Es tan solo la lenta
Voluntad de una brasa que me tienta
Ajena a cuanto fuera
Ardiendo vigorosa en el momento
Cuyo retorno espera
Rebelde contra el viento
Sin darse por vencida en el lamento.
No es un brillo sincero
Si ya no busco un astro incandescente,
Si ya nunca te espero
Escribiendo paciente
Poemas que se tienden como puente
A tu rostro distante,
Tu luz viva, tu luna amada; pero
No enciendes el instante,
Y tal vez ya no quiero
Arder contigo, si en tus brazos muero.
La fría consecuencia
De haber dado este salto en el vacío,
De perder tu presencia,
Desterrarme en el frío
Yermo incierto de ausencia, tan baldío,
La pago con el alma
Si arrojo sobre el ascua mortecina
El eco de tu calma,
Y la pluma ilumina
La lumbre en otra noche que termina
Sin una sola estrella
Que brille como el fuego en el que avivo
Esta voluntad bella,
Este puro motivo
Visible sólo al verso que te escribo.