Aquella última tarde de verano
Tus ojos se encontraron con los míos
Bailando entre dos cielos que, vacíos,
Soñaban la distancia hasta tu mano.
Gritando sostenida bajo el plano
Fingido de los sentimientos fríos,
Mi voz era ahögada entre los ríos
Que asoman de mi corazón profano
En ojos de este cielo que callaba
Palabras que te buscan en el viento
Y vientos que se esconden en suspiros.
Quisiera ahora decirte que te amaba,
Que no dejé de amarte ni un momento,
Que no podré olvidarte si respiro.