Sé que tú no eres consciente
De lo mucho que ha costado
Desterrarme de tu lado
Alejarte de mi mente
Escribiendo lentamente
Cada lágrima al perdón
Concediendo a la razón
Lo que escapa al pensamiento
Afrontando lo que siento
A pesar del corazón.
Pues le pesa perdonarte
Si ya fuiste perdonada
Y aún así no vale nada
Si no das punto y aparte,
Si no puedes ni acercarte
Sin hablar desde el rencor,
Y si ofuscas el dolor
Con que tiñes tu cristal
Pues tú sólo entiendes mal
Aunque te hable en el amor.
Sí, le pesa hasta el sonido
Del recuerdo de tu voz
Desbocando siempre atroz
El tambor de mi latido;
Ya no hay guerra en el olvido
Ni hay asedio en esta ausencia
Ni dolor, ni diferencia
Que me lleve a tu batalla,
Sólo un corazón que calla
El temblor de tu presencia.
Y lo siento, de verdad.
Sabe Dios que lo he intentado,
Que he cedido, que he negado
Que he tenido voluntad,
Pero sé que en realidad
No hay nada que pueda hacer.
Aunque te pueda querer
Pues tú me diste la vida,
Mi alma perdona, no olvida,
Y ya no te quiero ver.
Y aunque sea indiferente,
Aunque sólo eres historia
Siempre guardo en la memoria
Que me amaste tiernamente;
Antes de formar un frente
Sí me diste amor sincero
Y es por ello que te quiero
Aunque no sepas quererme.
Puede que vuelvas a verme
Pero es algo que no espero.
Tal vez algún día veas
Redención, perdón o calma
Tranquilidad en el alma
Despojándote las feas
Emociones. Tal vez seas
Luz de un corazón seguro,
Y es mi deseo más puro
Que al fin puedas ser feliz
Sin tomar cada desliz
Como algún final oscuro.
Tal vez llegue ese momento
En que escuches otras voces,
Y paciente con los roces
No los lleves al lamento;
Tal vez busques movimiento
Y perdones del pasado
Cada fallo ya olvidado
Por el tiempo que repara,
Y tal vez sueltes la tara
De un pesar regenerado.
Pero no será conmigo
Pues tuviste tu momento
Y se ha perdido en el viento;
Ya no deseo tu abrigo
Ni quiero crecer contigo
Ni compartir mi alegría
Ni escribirte poesía
Ni saber qué tal estás.
Ya no quiero luchar más
Una lucha que no es mía.