miércoles, 31 de agosto de 2022

Eugenia


Ser rayo que no canta

Ver que la luna se ha petrificado;

Roto el cielo, levanta

Un grito despechado, 

Eco de este relámpago quebrado.


Un alma que resuena

Eterno gladiador de la tristeza

Somete toda pena;

Postrado en mi cabeza

Un coro de inertes leones reza.


Besando sus plegarias

Me abraza algún destello luminoso

Resonando en las arias

de aquel ángel hermoso

Por cuya luna sonrío dichoso.


Sobre el astro se posa

Un cisne de cien colas coronado;

Y en mi pecho rebosa

El canto delicado

Del ave, cuyas alas me han guiado.


Ya nunca desfallezco.

Por ella, el mundo está lleno de luz

Y en su destello crezco

También a contraluz;

¡A este poeta bajó de la cruz!