Tan solo me queda mi voluntad
Escrita en las líneas de este soneto,
Suspiro en la tinta del verso inquieto
Un cálido aliento de humanidad.
Brilla tan leve, y con intensidad,
Como una vela que brilla en secreto
Y cede a la noche el fuego discreto
Sintiéndose estrella de eternidad.
Sé que la luna parece perdida,
Sé que la busco en el cielo vacío;
Sé que la llevo en mi amable calor.
Soy orgulloso lucero de vida:
Quiero entregarle mi fuego bravío
A luz de las velas, y del amor.
