Veo tu dulce mar
Deshecho por la lluvia del olvido
Que no quiere olvidar
El recuerdo querido
De instantes que las horas han perdido.
Es un cielo que llora
Silencio de tu océano apagado
En nostálgica hora
De otro tiempo pasado
Rompiendo el firmamento desvelado.
La nube peregrina
Se esconde por la noche que te vela
Tan profunda, e ilumina
De tus letras la estela
Que dejas en la pluma cuando vuela.
Un relámpago que hiere
Chocando con mis ojos se ha quebrado
Y entre las olas muere;
En tu rostro estrellado
Las nubes de tormenta han despejado.
Ya no temas los truenos
Ni el rayo que fulmina tus sentidos
Si te acogen serenos
Estos brazos queridos
A salvo de sus sordos estallidos.
