Sólo quiero conocerlos,
No juzgarlos por las letras
Que desposan de su frente
Y divorcian en poemas
Despeinados;
Porque sé que no son ellos
Los que rozan cada tecla
Deslizándose ágilmente
Cada verso en su cabeza,
Casi blanco;
Voy a darles mi sonrisa,
A fundirme por su empeño,
Abrazarles en las rimas,
Ser partícipe en su sueño
Tan amado;
Porque no es la blanca brisa
Que me aleja del soneto,
Ni el compás de alguna lira
Lo que buscan en sus versos;
Es humano,
Y describen diferente
La experiencia de su alma,
Y no encuentran suave calma
Ordenando voz paciente
Por las manos;
No lo piensan, sólo sienten
Cuanto escriben de su pecho,
Suave llama que conmueve
Las promesas del momento
En el caos.