A Reyes
Una madre tierna y dulce
Siempre fuiste para mí:
Cuando no pasaba el tiempo,
Cuando supe qué es vivir,
Cuando no tenía nada
Y en tu abrazo me sentí,
Cuando estaba abandonado
Sin hogar a donde ir,
Y en tu casa me acogías;
Tú siempre estuviste ahí.
En las noches y los días
Que me sentía morir,
Eras toda la familia
Que me hacía sonreír.
Cuando nadie celebraba
Cada luz que conseguí,
Siempre dabas un regalo
¡Y era un niño tan feliz!
Donde tenía un hermano
También te tenía a ti.
Tanto fuiste de mi vida,
Tanto habría de escribir
Para agradecerte pleno
Tanto amor que recibí.
Ahora te echo de menos
Y aún siento amor por ti,
Por la madre tierna y dulce
Que tú fuiste para mí.