Me van a disculpar, se me ha olvidado
El verso que persigue este soneto;
No tengo ni memoria ni libreto
Tampoco apuntador agazapado.
Lo intento recordar y tiro un dado
Brincando en mi cabeza, noble reto
Azar de las palabras: más inquieto
Disculpo el blanco ciego y alelado.
Recurro vergonzoso a la chuleta...
De pronto lo recuerdo ¡Vaya treta!
El público es, al menos, indulgente
Y rápido me aplaude ¡Vaya alivio!
Convierte algo tan frío en algo tibio.
¡No hay nada que temer entre esta gente!