domingo, 29 de enero de 2023

Tercer domingo de un poeta


Hoy vuelvo a descender desde mi torre

Bajando cada puente del castillo

Cruzando los umbrales que me llevan

De vuelta entre los pasos del camino

Que frágil recorría sin un rumbo

Y fácil me llevó a ser peregrino

Donde antes sólo había un vagabundo

Sin tiempo, sin hogar y sin destino.


Y aunque hoy vuelva a escribir en la libreta

Palabras que caerán en el olvido

No escribe aquel poeta la inocencia

Pasada entre las letras de lo escrito,

No miro en las estrellas de otro cielo

Ni guardan otros ojos lo que digo

Si toda llama nace de este fuego

Más leve, más humilde, más amigo.


Persigo entre las sombras cada vela

Que leve me despeja del abismo,

Y veo en soledad la compañía

Del sueño y despertar en uno mismo;

Recorro este sendero mientras llueve

Bordando un firmamento entretejido

De todas esas almas que a lo lejos

Me guardan cuando ya se han despedido.


Regreso caminando en estas aguas

Y veo en mi reflejo un espejismo

Si ya no queda nada que ayer fuese

Ni quedan ya las horas que haya sido;

Y viajo, pero no camino raudo

Ni pierdo de mi vista lo perdido

Si todo lo que fui duerme en el cielo

Y duerme el manto etéreo en mi cobijo.


La fuerza que me empuja no es el viento

De un tiempo que camina detenido

Pues hoy sólo camino en las estrellas

Velando en el lucero más querido;

Hoy soy la libertad de lo que siento

Y soy mi libertad en lo que escribo

Regreso al mundo, libre del pasado

Antaño vagabundo, hoy peregrino.