Me inquieta el raro dueño de esta casa
Que vive con horarios de vampiro:
Diría que es un ánima que pasa
De rostro blanco y ojos de zafiro.
Vistiendo ropa vieja y harapienta
Se arrastra a mendigarse el desayuno,
Se sirve dos tostadas, y se sienta
Sin casi proferir sonido alguno.
La luna le acompaña, y algún grillo,
También su viejo gato lazarillo
Y un dedo que se escapa de su bota.
Y, como cada noche, su mirada
Describe tonterías en la nada:
El juego favorito del idiota.