domingo, 12 de mayo de 2024

El poeta del castillo

 

Me inquieta el raro dueño de esta casa

Que vive con horarios de vampiro:

Diría que es un ánima que pasa

De rostro blanco y ojos de zafiro.


Vistiendo ropa vieja y harapienta

Se arrastra a mendigarse el desayuno,

Se sirve dos tostadas, y se sienta

Sin casi proferir sonido alguno.


La luna le acompaña, y algún grillo,

También su viejo gato lazarillo

Y un dedo que se escapa de su bota.


Y, como cada noche, su mirada

Describe tonterías en la nada:

El juego favorito del idiota.