Da igual que lo compruebe veinte veces:
No queda ningún sitio, ni una plaza,
El tráfico se mide en estrecheces,
Los buitres al acecho no dan baza.
Da igual cuánto presione, cuánto rece
A un pobre transeúnte cuando traza
Un hueco —no tan pronto me parece—,
No hay forma de triunfar en esta caza.
Supongo que he quedado condenado
A triste conducir de lado a lado
Como un fantasma en pena que vigila:
Si soy en esta empresa prisionero
Quizá antes de encontrar un sitio, muero,
Quedándose mi alma en doble fila.