¿Dónde está, padre mío, la cordura
Que tanta claridad te ha concedido
Si choco contra el tiempo, arremetido
Por esta lenta asfixia que me apura?
¿Dónde está, padre mío, la dulzura
De antaño la ignorancia del sentido
Si el día que se marcha es el olvido
Y vuelve en esta noche mi locura?
¿Dónde queda, pregunto, la entereza?
¿Dónde puedo acallar mis pensamientos?
¿Dónde guarda mi pecho su pesar?
¿Acaso es el murmullo en mi cabeza
El humo de otras brasas y lamentos?
Responde ¿Dónde está mi despertar?
