Yo visto un cuerpo humano a mi medida
—Quizá en el alma queda un poco estrecho—
Un hábito mortal medio deshecho,
Un traje corporal lleno de vida.
Lo visto a cada instante, y se me olvida
Que nunca lo he vestido por derecho,
Si siento que, desnudo bajo el pecho,
Se escapa el corazón en cada herida.
Por este cuerpo estoy agradecido,
Y siendo algo prestado, soy su dueño
Pues no podrá vestirlo nadie más;
Y el día que devuelva este vestido
Será sólo el ocaso de este sueño
El sastre que me vista de jamás.