Que yo apenas he soñado
Al umbral de tus colinas.
Descendiendo las praderas
Incendiadas en mis versos,
Soy Orfeo enamorado
En la orilla del Estigia.
Dulces llamas encendidas
En el lago bajo el mundo;
Beso a Eurídice tranquila,
Y en la lira se desata
La canción que tú suspiras.
Este baile de susurros
Se desborda en la laguna
Deshaciendo en lluvia fina,
O catarata,
la silueta de la luna.
Tal vez pueda ver entonces
El reflejo despejado,
Cuando el río desbocado
Sea calma en tu mirada,
Del sereno firmamento
En tu rostro sosegado;
Las estrellas inflamadas
En mis brazos apagadas.
Venus clara ya se duerme
Acunada en tus pupilas;
Musa de este Adonis tierno
Que, entre templada nieve,
Evaporando admira
El leve fuego.