De tu sombra desvelada,
Tan desnuda;
Sé que no debes temerla
Si hallaras tormenta en la cuna.
Tú, que engañando a la luna,
Pretendes que su luz no alcance
La que guardas como tuya;
Será que tus ojos deslumbren
Su eterno brillar de penumbra.
No hay miedo, pues, en tu sombra,
Si fuera el azul de otro cielo
Que buscando en tus ojos, susurra.
Pero es este cielo prendado
Del umbral que en tus pupilas
Espera,
Poeta del blanco destello
Que habita en la figura
De tus ojos, su dulce consuelo.