martes, 12 de septiembre de 2017

Novilunio

El Rostro Poético
Su ausencia despierta la noche en mi recuerdo.

Las estrellas hablan en aciago silencio.
El cielo se vuelve un desierto infinito.
Muere el piano y yo sólo grito
la azul melodía vibrando en mis dedos.

Entonces vuelve su rostro y brilla presente.
Entonces invade mi alma y vela mi mente.
Entonces tienta mis ojos y siento su fuente.
Entonces inspira las teclas rebeldes.

Por ella, los días pasan.

Y yo paso vagando entre sus blancos pentagramas.
Y el reflejo apagado despierta en el cielo.
Y siempre la veo: la Luna esperada.
Y siempre la siento. Mi alma derramada,
Y su rostro pidiendo el calor de mis dedos.

Mi amada Luna...


Iván, El Vagabundo
Para Eugenia, Amada Luna