domingo, 4 de mayo de 2025

El abrazo de la Madre


Escribo en tinta roja todavía 

Sangrando cicatrices que no siento

Pues este corazón será redento

Si busca perdonarse cada día.


No es fácil renegar esta agonía,

Mas no estoy indefenso al pentimento:

No cabe ningún llanto ni lamento

Allí donde me abraces, Madre Mía.


En este abrazo tuyo me confío,

Me arropa ante la noche que atormenta

El buen sueño sagrado de cariño.


No siento ya dolor, tampoco frío;

Tan sólo tu mirada me alimenta,

Tan sólo que me cantes como a un niño.