Esperas, como débil, cada día
Del alma voluntad resquebrajada,
La fuerza que no llega, la pasada
Y frágil fortaleza que te hastía.
Esperas la fatal melancolía,
Angustia inevitable de la nada,
Delirio en cada noche desvelada,
Ahögo de esperanza, ya vacía.
Esperas asfixiándote en problemas,
Y nunca dejará de fustigarte
La bestia que, sin rostro, se desata;
Y en lento crepitar, sin luz, te quemas
Si está tu corazón en otra parte,
Si ignoras la tristeza que te mata.